Origen de la Sanación

Este ritual utiliza la fuerza divina para expandirse y producir la sanación. Al terminar cada una de las oraciones, Dios, la Santísima Virgen Y los Santos Ángeles y Arcángeles se hacen presentes en forma inmediata para asistir al paciente. Si bien se puede hacer para aliviar todas las enfermedades o dolencias, es preferible reservarla solo para casos graves, enfermedades crónicas, cáncer, etc.
Esta sanación expande el aura o la sutilidad, permitiendo el libre fluir de la energía llegando a la máxima profundidad a modo de resonancia. Colma de energía divina las áreas bloqueadas con lo cual, además de sanación se obtiene una perfecta protección.                                                       
Este rito comenzó a realizarse diez años después de creada la orden de los Benedictinos; fue en un monasterio benedictino de Italia, camino a Roma por la costa; que se tradujo en latín el texto original realizado en griego y arameo antiguo, aunque recién aparece en los primeros escritos en el año 580, donde se explicaba claramente cuales eran los siete puntos de aplicación.
De ahí en adelante, fueron los monjes de esta orden contemplativa quienes han practicado este ritual de Sanación con resultados maravillosos.

San Benito

El gran amor y la fuerza de San Benito fueron la Santa Cruz, con la que hizo muchos milagros. Tal y como hemos señalado en otros artículos, este patriarca de los monjes fue un poderoso exorcista. Este don para someter a los espíritus malignos lo ejerció utilizando como sacramental la denominada “Cruz de San Benito”.
San Benito predijo el día de su propia muerte, que ocurrió el 21 de marzo del 547, pocos días después de la muerte de su hermana, santa Escolástica. La liturgia de la Iglesia Católica celebra en dos ocasiones a este santo. El día 21 de marzo es la fecha tradicional para conmemorar el Tránsito de San Benito, o sea el día de su muerte en el año 547. El día 11 de julio, que recuerda la Traslación de las reliquias de San Benito al monasterio de Fleury, fue la fecha elegida por el Papa Pablo VI para conmemorar a San Benito como Patrono de Europa. Esta última fecha es la que figura actualmente en el calendario litúrgico general de la Iglesia Católica.
Numerosas localidades de Europa y de América Latina, que llevan el nombre del santo o le tienen especial devoción, celebran la onomástica de San Benito tanto el 11 de julio como el 21 de marzo, indistintamente.


La Medalla de San Benito


La Medalla de San Benito es un sacramental muy poderoso difundido entre los fieles católicos. Presenta de un lado la imagen de San Benito Abad y del otro la Cruz.


En el anverso de la medalla muestra a San Benito, de pie sosteniendo una cruz en una mano y el libro de su Regla en la otra. A cada lado están las palabras:

Crux S. Patris Benedicti
La Cruz del santo padre Benito

Abajo, a sus pies, están las palabras:

Ex S. M. Casino MDCCCLXXX
Del Santo Monte Casino, 1880.

En ese año, en el que la Orden de San Benito conmemoraba 1400 años desde el nacimiento de Benito, la medalla recibió una bendición jubilar especial. Inscrito en el círculo que rodea la imagen de San Benito, están las palabras:

Eius in obitu nostro præsentia muniamur
Que su presencia [la de la cruz] nos proteja a la hora de la muerte.


En el reverso de la medalla, sobre la Cruz –y a su alrededor– se hallan escritas las letras iniciales de un poderoso exorcismo. La Medalla de San Benito recuerda a los fieles que la llevan consigo la presencia constante de Dios y Su protección. El significado de las iniciales es el siguiente:

C.S.P.B.
Crux Sancti Patris Benedicti.
Cruz del Santo Padre Benito.

C.S.S.M.L.
Crux Sancta Sit Mihi Lux.
La Cruz Santa sea mi luz.

N.D.S.M.D.
Non Draco Sit Mihi Dux.
No sea el dragón [demonio] mi duque [guía].

V.R.S.
Vade Retro Satana.
¡Apártate de mí, Satanás!

N.S.M.V.
Numquam Suade Mihi Vana.
Nunca me persuadirás cosas vanas.

S.M.Q.L.
Sunt Mala Quae Libas.
Las bebidas que tú ofreces son malas.

I.V.B.
Ipse Venena Bibas.
Bébete el veneno tú mismo.


El Poder de la Medalla de San Benito

La Regla de los monjes escrita por San Benito Abad (c. 540 dc), ha sido norma y guía espiritual de innumerables comunidades monásticas durante más de 1500 años.
La medalla de San Benito, propagada en todo el mundo  es célebre por su eficacia extraordinaria en el combate contra el demonio y sus manifestaciones, en la defensa contra maleficios de todo género, contra enfermedades, especialmente las contagiosas.
La medalla de San Benito une su fuerza exorcizante a  la  Cruz de Cristo, señal de la salvación y liberación de todo mal.

La Imagen De La Cruz Representada En La Medalla
La representación de la Cruz despierta en nosotros todos los sentimientos de gratitud con Dios, por el beneficio de nuestra salvación.
La Cruz causa terror a los espíritus malignos, que siempre retroceden ante ella, y apenas la ven se apresuran en soltar su presa y huir.

La Imagen De San Benito Representada En La Medalla
A San Benito se le representa disipando con la señal de la Cruz sus tentaciones y rompiendo con la misma señal el cáliz que contenía una bebida envenenada. Cuando el espíritu maligno, para aterrorizar a los monjes, les hace ver el Monasterio de Montecasino en llamas, San Benito desvanece ese prodigio diabólico haciendo la misma señal sobre las llamas fantásticas. Cuando sus discípulos andan interiormente agitados por las sugestiones del tentador, les indica como remedio trazar sobre el corazón la imagen de la Cruz.

Uso De La Medalla De San Benito
Ahora bien, el poder de la Santa Cruz contra el mal es tal, que la podemos considerar un escudo invencible que nos hace invulnerables a sus flechas.
Se debe usar con fe la medalla de San Benito en las ocasiones en que más temamos y nos sintamos tentados.


Breve historia de la Medalla

En la vida de San Benito escrita por San Gregorio Magno, el santo abad muestra una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de nuestra salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos fue perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su Regla de los monjes, San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros indicios invitaban a los discípulos del abad San Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.
Las investigaciones históricas sobre el origen de la Cruz-Medalla de San Benito han determinado que su difusión comenzó probablemente en la región de Baviera hacia el año 1647. En esa región, durante el proceso judicial seguido a unas hechiceras, éstas declararon que no habían podido dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba protegida por el signo de la Santa Cruz. En dicho monasterio se hallaron pinturas con representaciones de la Cruz junto a las iniciales que acompañan a la Medalla. Pero las misteriosas letras no pudieron ser interpretadas hasta que en un manuscrito de la biblioteca se encontró la imagen de San Benito y la oración compuesta por las iniciales. En realidad, un manuscrito del siglo XIV procedente de Austria, que aún se conserva, parece haber sido el origen de la imagen y de la oración. En el siglo XVII un importante autor la tuvo por supersticiosa, debido justamente a los enigmáticos caracteres que acompañan a la imagen. Pero, en el año 1742 el Papa Benedicto XIV decidió aprobar el uso de la Cruz-Medalla de San Benito, y mandó que la oración usada para bendecirla se incorporase al Ritual Romano.
En el siglo XIX se dio un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, de la Abadía de San Pablo Extramuros (Roma), se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este último monasterio, verdadero foco de irradiación benedictina en aquella época, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada “medalla del jubileo”, diseñada en la Abadía de Beuron (Alemania), y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración del XIV centenario del nacimiento de San Benito. Los superiores benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecasino, y desde allí la Medalla se diseminó por todo el mundo.
 
 

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